Fotografía: Nelson Almeida / AFP.

Bolsonaro y Lula intercambian duras acusaciones en tenso debate presidencial

São Paulo, Brasil, 19 de octubre de 2026.- Los candidatos presidenciales brasileños protagonizaron un ríspido debate electoral de cara a la segunda vuelta, caracterizado por fuertes descalificaciones personales y señalamientos de corrupción hacia sus respectivos núcleos familiares. El exmandatario de extrema derecha, Jair Bolsonaro, intentó acorralar a su contrincante con menciones sobre investigaciones por presuntas irregularidades vinculadas a “Lulinha”, hijo del actual mandatario. En respuesta, un visiblemente irritado Luiz Inácio Lula da Silva acusó al hijo del líder derechista de mantener nexos con el crimen organizado y de conspirar en Estados Unidos.

El encuentro, desarrollado bajo una dinámica teatral que permitió a los políticos moverse libremente por el escenario, reflejó la profunda polarización que vive el electorado brasileño. Lula da Silva buscó proyectar vitalidad a sus 80 años para disipar comparaciones sobre el impacto de la edad en su capacidad de gobierno, al tiempo que intentó marcar distancia física de su oponente argumentando el rechazo a “milicianos”. Bolsonaro replicó con ironías sobre el historial judicial del izquierdista, portando la palabra “corrupto” escrita en la palma de su mano y acusándolo de mantener afinidades con regímenes autoritarios de la región.

La agenda internacional y la política económica también encendieron las alarmas en el set de televisión, donde el actual presidente cuestionó al senador Flávio Bolsonaro por su alianza con el mandatario argentino Javier Milei, ironizando sobre el uso de la “motosierra”. Por su parte, el candidato opositor recriminó a Lula su supuesta cercanía con Daniel Ortega, a pesar de las condenas previas del mandatario hacia el régimen nicaragüense. Las réplicas se mantuvieron constantes cuando el líder izquierdista exigió aclaraciones sobre las investigaciones de corrupción que pesan sobre el propio Bolsonaro, calificándolo de “payaso”.

Este cruce de acusaciones representa un esfuerzo crítico por captar la atención de los más de 33 millones de brasileños que se abstuvieron en la primera vuelta electoral. La urgencia de ambos bandos responde a un escenario de virtual empate técnico reflejado en los últimos sondeos de las firmas Datafolha y Quaest, los cuales posicionan a Bolsonaro con un 51% de la intención de voto frente al 49% de Lula da Silva. Los equipos de campaña centrarán sus esfuerzos de cierre en movilizar el voto indeciso para romper el margen de error estadístico.

    • Con información de RFI/Carlos Herranz

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