Morelia, Michoacán, 19 de septiembre de 2026.- Elementos del Ejército Mexicano, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana junto con la Guardia Nacional protagonizaron un violento enfrentamiento contra sicarios armados mientras desmantelaban cuatro gigantescas fábricas de metanfetamina ocultas en las zonas serranas de Guerrero y Michoacán. Los efectivos federales recorrían las inmediaciones de Carácuaro, Zirándaro y Coahuayutla cuando fueron emboscados a balazos por células delictivas que intentaban defender sus centros de producción masiva de veneno sintético.
Bajo una intensa lluvia de plomo, las fuerzas del orden repelieron la agresión armada de los narcotraficantes y lograron asegurar el perímetro para neutralizar los laboratorios clandestinos que operaban en la clandestinidad de la maleza. Los agentes especializados aseguraron más de 10 toneladas de sustancias químicas y precursores listos para su procesamiento, destruyendo de golpe la cadena de suministros de los cárteles que pretendían inundar las calles de México y el extranjero con millones de dosis de droga.
Además de los letales químicos, los perfiles de inteligencia reportaron el decomiso de 27 reactores industriales, 54 tanques de gas licuado, docenas de ollas y tinas de gran capacidad, estufas, bombas de agua, procesadoras y secadoras de última generación. Los laboratorios contaban con sistemas avanzados de producción que fueron reducidos a chatarra inservible bajo estrictos protocolos de seguridad ambiental para evitar intoxicaciones masivas entre la población civil que vive cerca de los campamentos delictivos.
A pesar del tiroteo desatado en los cerros por los operadores criminales, quienes se dieron a la fuga tras verse superados por el blindaje federal, todo el material e insumos quedaron inhabilitados en el sitio para después dar parte al agente del Ministerio Público Federal. El Gabinete de Seguridad desplegó un intenso operativo de búsqueda terrestre por las brechas de Guerrero y Michoacán con la firme consigna de dar caza y capturar a los gatilleros responsables de la agresión.
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