Por El Nito:
La muerte de Alex Jeffrey Pretti, enfermero de cuidados intensivos de 37 años, junto con otra persona en operativos del ICE, ha encendido protestas en Estados Unidos. Estas manifestaciones han sido encabezadas por diversos sectores: comunidades vinculadas al Partido Demócrata, sectores progresistas, defensores de derechos humanos, población originaria y la comunidad afroamericana, que históricamente ha denunciado el uso excesivo de la fuerza policial y migratoria.
El nombramiento de Tom Homan como nuevo responsable de los operativos migratorios confirma la intención de endurecer las medidas. Para el gobierno, se trata de reforzar la seguridad; para los críticos, es la consolidación de una estrategia que coloca a comunidades vulnerables en una situación de mayor riesgo.
Las protestas en Mineápolis reflejan un patrón: las comunidades que ya han sufrido discriminación y abuso policial son las que ahora se solidarizan y denuncian la violencia migratoria. Son ellas quienes ponen el tema en la agenda pública, mientras otros sectores permanecen indiferentes o incluso apoyan las medidas.
Según reportes recientes, al menos seis migrantes han muerto bajo custodia del ICE en los primeros días de 2026. El año anterior, 2025, fue el más letal en dos décadas, con más de 30 fallecimientos registrados en centros de detención migratoria. Estas cifras muestran que los operativos y las condiciones de detención representan un riesgo constante para quienes son arrestados.
Más allá de las cifras, lo que se observa es un clima en el que la vida de los migrantes se vuelve frágil frente a políticas que priorizan la fuerza sobre la humanidad. Reflexionar sobre ello es necesario: cada muerte nos recuerda que detrás de los números hay historias truncadas y familias que esperan justicia.
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