La nieve cubre las montañas de Davos – Klosters, mientras en los salones del Foro Económico Mundial se concentran las miradas del planeta. Del 19 al 23 de enero, líderes de gobierno, empresas, sociedad civil y academia se sientan frente a frente bajo un mismo lema: «El espíritu del diálogo«.
La agenda se despliega como un mosaico de urgencias. La economía busca nuevas fuentes de crecimiento y resiliencia en países emergentes, la inversión en las personas coloca a la educación y la inclusión como motores de desarrollo, la innovación tecnológica se abre paso con debates sobre inteligencia artificial, economía cuántica y criptomonedas, bajo la exigencia de que sean éticas y sostenibles.
El clima, lejos de ser un tema secundario, atraviesa todas las discusiones: transición energética, reducción de emisiones y financiamiento verde se convierten en la brújula de un futuro posible. En un mundo marcado por tensiones geopolíticas y polarización social, Davos 2026 se erige como un espacio donde las palabras buscan convertirse en acuerdos, y los acuerdos en acciones. El reto es claro: pasar del discurso al diálogo efectivo que marque el rumbo de los próximos años.
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