Ucrania y Rusia: la añeja historia

La Rhus (arbusto leñoso) de Kiev existió del siglo IX al XIII. Fue una federación de tribus eslavas que se dividió en Kiev, Novgorod y Moscú. Cumplió el papel de «bisagra» entre el mundo musulmán y el Asia Central.

Ucrania desde sus inicios fue región privilegiada por sus tierras feraces, su rica minería y además por sus costas en el Mar Negro. El año 1240 fue avasallada por la invasión mongola liderada por Subotai. Siempre ha sido deseada por imperios extranjeros. La expansión nazi de Hitler, supuestamente justificada (¿?) por el lebensraum (espacio vital) ideológico «primo hermano» de la geopolítica puso en su mira ese rico filón.

Con la Segunda Guerra Mundial, Ucrania vinculada estrechamente a Rusia, fue reconocida por Inglaterra EUA y Francia como parte de área soviética. Pero las llamadas Fuerzas Aliadas desconfiaban del Oso Soviético y…del socialismo. En nuestros días se ha revelado el afán de las «democracias» capitalistas (¡vaya contradicción!) por destruir a Rusia y China.
El convenio tras la II Guerra Mundial que creó el Pacto de Varsovia y la OTAN, ahora se olvida. El mundo Soviético se ha reducido por ataques del Imperio Yanqui. Una tarascada brutal fue arrancarle Polonia con el concurso del beatifico Papa Wojtyla. Ahora los yanquis desean Ucrania para cercar con misiles a Rusia y destruir China.
En ese objetivo se han coludido como perritos falderos, Alemania que se propone contar con «el mejor ejército en la OTAN». Angela Merkel se negó a ello y no es buena noticia para el mundo el renacimiento del belicismo alemán. Finlandia y Suecia se suman a los «defensores» de Ucrania acabando con su tradicional pacifismo. Entre todos arman a Ucrania para que se maten con los rusos, mientras las industrias armamentistas engordan sus capitales. De paso «calientan» la economía mundial al producir más bombas y menos alimentos. Se cumple de nuevo la frase de Clinton a Bush el Viejo:¡Estúpido, es la economía! El disfraz «democrático» que intenta adoptar Biden se cae en pedazos. Es la tozudez de un político senil que supuestamente conduce su Imperio o como lo llamo «faro mundial». Ese imperio está en decadencia, como lo vaticino Paul Kennedy hace 40 años. Pero en decadencia enfangado en sangre su territorio por la vesania, la locura de una sociedad armada hasta los dientes y disparando sobre niños y adultos indefensos como blancos de feria. Horrendo ejemplo único en el mundo capitalista. Y el desgobierno Imperial ansioso de volver a ser lo que fue: el amo del mundo. Estéril meta que puede enfangar a la Humanidad en un nuevo Holocausto. .¿Sería el último?

*Mújica continúa regalando ejemplares de los libros «21 para el 21″ del Programa de Fomento a la Lectura» del actual Gobierno Federal. Solicite un ejemplar a rmv3004@yahoo.com.mx»

Por Rubén Mújica Vélez

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