¿Cómo se justifica el cerrar un espacio?

Estamos a algunas semanas de seguir los procesos y resultados de las selecciones mexicanas de ajedrez tanto en el Festival Panamericano de Ajedrez de la Juventud a celebrarse en Montevideo, Uruguay, y las selecciones que participaran en la 44ª Olimpiada de ajedrez a realizarse en Chennai, India a finales de julio. Ambos torneos, tanto en la región latinoamericana como a nivel internacional, concentrarán tanto a nivel juvenil como magistral a las y los jugadores más fuertes de sus respectivos países.
En este sentido mucho se podría decir sobre la relevancia del ajedrez a nivel deportivo, cultural, histórico e inclusive educativo, pues no en vano se le ha definido entre muchas maneras, como arte, ciencia y deporte. ¿Quién de nosotros no ha escuchado hablar de él a menos alguna vez?
En términos nacionales, el ajedrez tiene una historia bastante particular. Por mencionar un nombre, es obligatorio nombrar al cubano Andrés Clemente Vázquez, abogado que llegaría a México en 1869 y quien fuera campeón nacional en 1876. Clemente Vázquez como político liberal de la época colaboraría en diversas publicaciones mexicanas y en la política nacional inclusive siendo Diputado Suplente al Congreso de la Unión por Nochixtlán, Oaxaca y contándose incluso que fue amigo cercano de Benito Juárez y José Martí, enseñando a jugar ajedrez a este último.
Pero hoy, ¿qué sucede? El ajedrez en México, al igual que todo el tema de deportes en nuestro país es un tema lleno de grises, oscuros, y múltiples historias. Con pocos ejemplos creo es posible dar un balance a bote pronto de la situación.
En 2019 se presentaba la iniciativa de la Ley general de los derechos de niñas, niños y adolescentes, para incluir al ajedrez como estrategia pedagógica en la Cámara de Senadores, mientras que en 2021 se proponía una iniciativa parecida en el Parlamento de la Ciudad de México. Ambas iniciativas, aún con apoyo de sectores individuales y colectivos, han carecido de mayor decisión y empuje político en dichos espacios de toma de decisiones.
Por otro lado, en 2020 entre aplausos y algarabía se abría el Centro de Alto Rendimiento FENAMAC CDMX en el Complejo Cultural Los Pinos. Este proyecto sin precedentes ha permitido organizar torneos de alto nivel como el Campeonato Iberoamericano Absoluto el cual contó con la participación de 20 países, torneos cerrados para obtención de normas internacionales y por supuesto programas de entrenamiento a jóvenes jugadores mexicanos.
Sin embargo, aún con estas noticias relevantes que sin duda ayudan a colocar al ajedrez mexicano en procesos de mejora constante hay problemas de fondo y mucho trabajo por delante. En Ciudad de México, por ejemplo, uno de los talleres más emblemáticos con más de 30 años de funcionamiento ha cerrado sus actividades a consecuencia de la aparente falta de presupuesto.
El taller de ajedrez de la Biblioteca México no sólo ha cobrado importancia por ser el espacio donde se han formado campeonas y campeones nacionales sino por los ejercicios de formación y recreación sobre el ajedrez, siendo por ejemplo icono en la enseñanza de ajedrez adaptado para la comunidad de ajedrecistas ciegos y débiles visuales. ¿Cómo se justifica el cerrar un espacio donde entre tantos procesos de enseñanza se demuestra la naturaleza democrática e igualitaria del juego ciencia demostrando que todas y todas somos iguales aún a pesar de nuestras diferencias físicas? Y más allá de eso ¿cómo se explica el cierre de un taller que en más de 30 años ha trazado historias y puentes entre el ajedrez, el cine, la literatura y las artes entre sus asistentes y sus docentes?
Tendiendo una línea con nuestros espacios, es necesario recordar la importancia de las autoridades y su injerencia en la gestión y administración de los espacios ajedrecísticos. En nuestro estado carecemos de cosas tan elementales como calendarizaciones de los torneos a jugar durante todos los meses del año. ¿Saben los ajedrecistas oaxaqueños cuando será el próximo torneo o si se realizará la próxima clínica dirigida a los representantes oaxaqueños en torneos nacionales o si habrá un próximo curso para la actualización y formación de nuevos árbitros?
Aprovechando el empuje que definitivamente se viene a consecuencia del mundial, no olvidemos reflexionar sobre la importancia formativa y artística del deporte ciencia. Si bien se necesitan esfuerzos individuales para la concreción de programas y apoyos a beneficios de los ajedrecistas, los esfuerzos colectivos son obligatorios y necesarios al momento de confrontar decisiones unilaterales sin contemplar la historia y beneficios de ciertos espacios nuestros como ajedrecistas. En tiempos como estos recordemos el lema de la Federación Internacional de Ajedrez, gens una sumus, somos una familia.
Por Ameyalli Valentín Sosa

*Politóloga- UNAM
Twitter: @AmeValentinS

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