Sobre las deudas históricas

A 500 años de la invasión a tierras de la comunidad purépecha, el Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) derribó la escultura de «Los Constructores”, que muestra al clérigo español Fray Antonio de San Miguel ordenándole a un purépecha semidesnudo que corte un bloque de piedra y a otro cargando una roca sobre su espalda. “Consideramos que, a 500 años de la Conquista, las luchas también deben de ser por nuestra historia, nuestra cultura, nuestro idioma y nuestro arte, actuar políticamente a partir de la memoria histórica, en contra de la cultura de discriminación, la resignación y la servidumbre” fue el pronunciamiento que realizó el CSIM después de que 24 de sus integrantes fueron arrestados por la policía municipal de Morelia y actualmente se les imputa el cargo de vandalismo.
Este acto realizado por el CSIM fue consecuencia de la falta de atención por parte del Ayuntamiento de Morelia, quien se ha negado sistemáticamente a entablar el diálogo con las comunidades indígenas locales para resolver algunas de sus problemáticas e inquietudes, entre ellas, la negativa de retirar dicha estatua. Todo esto, sumado a las declaraciones que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho recientemente sobre “una pausa” a las relaciones con España nos obliga a reflexionar en torno al concepto de las deudas históricas.
Antes de comenzar las reflexiones hay que dejar muy en claro que es una “deuda histórica” Es la deuda contraída fundamentalmente, PERO NO EXCLUSIVAMENTE, durante el colonialismo con los países y pueblos pertenecientes a las antiguas colonias, por la invasión y conquista de sus territorios, así como por la explotación de sus poblaciones y recursos. Pongo un gran énfasis en el “no exclusivamente” ya que las deudas históricas también se pueden contraer por acciones fuera de la época colonial, pero que involucran el sometimiento y despojo por parte de un pueblo hacia otro, tal es el caso de la deuda histórica alemana con el pueblo judío por los crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Pero ¿quiénes deben de pagar esta deuda histórica y de qué forma debe ser pagada? En el caso especifico del colonialismo en México siempre sale el nombre de la nación colonizadora, España. Sin embargo, nunca se especifica quién debe de pagarla. Un argumento que se usa para decir que esa deuda no puede, ni debe “pagarse”, es el hecho de que España como estado-nación no existía durante la época colonial ya que eran solo dos reinos con gobiernos separados pero unidos de manera simbólica por el matrimonio de la reina Isabel de Castilla y el rey Fernando II de Aragón.
Otro tipo de argumento igualmente muy utilizado en estos debates es que las generaciones actuales, en este caso de españoles, no son responsables por los actos de sus antepasados y por lo tanto no deberían de pagar por algo que no les corresponde. A este argumento se le ha contrarrestado de una manera muy particular diciendo “Sí, es cierto que no son responsables por los actos de sus padres y abuelos, pero actualmente se ven beneficiados de esas acciones, es decir su nivel de vida actual es producto del saqueo llevado a cabo por sus ancestros”. Con este tipo de discusiones los argumentos van y vienen, siempre surgirán nuevas ideas y estas líneas son insuficientes para poder ilustrarlas todas, pero siempre vale la pena reflexionarlas.
Algo que también llama la atención es el hecho de que ahora esta denuncia a España por el reconocimiento de la deuda histórica con los pueblos originarios se haga desde las más altas esferas del poder, y al mismo tiempo se invisibiliza la deuda que tiene el Estado mexicano con estos pueblos. Prácticamente. le pasan la bolita a España y las instituciones mexicanas se lavan por completo las manos, sin reconocer que estás también han realizado actos de despojos, ultrajes, discriminación y negaciones sistemáticas de las demandas de las y los indígenas, tal es el caso de la comunidad purépecha en Michoacán.
Todo esto cobra relevancia porque el colonialismo no terminó del todo y cada día se sigue acrecentando esta deuda histórica, prueba de ello son las mineras canadienses en territorio mexicano, el oligopolio de empresas energéticas españolas, etc, todas operando con auspicio del Estado mexicano. Por eso considero que el primer paso y el más importante para comenzar a corregir esta situación es que desde las más altas esferas del poder político en México se haga el reconocimiento de las deudas históricas con los pueblos indígenas, ya con ese simple hecho se puede comenzar con la reivindicación de la historia, la integridad y la cultura de los pueblos sometidos y al mismo tiempo es necesario realizar cambios en las instituciones para evitar más acciones de discriminación, despojos y ultrajes.
Por José Ángel Ruíz Cuevas

Twitter: @AngeloRuiz96

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