Rusia, OTAN y Ucrania: Una lección de política exterior

Por José Ángel Ruíz Cuevas

La política exterior conforma todas las decisiones, posturas y acciones que toma una nación para proteger sus intereses en el exterior, dice un viejo dicho dentro de los estudios internacionalistas que para comprender la política exterior de un país basta con comprender su geografía, por lo que aquí haremos un pequeño análisis de la situación crítica de Europa del Este. En los últimos días se ha leído en los medios sobre la cada vez más tensa situación en la frontera entre Ucrania y Rusia, incluso se ha llegado a hablar del posible estallido de una guerra entre ambas naciones. Mientras tanto, Estados Unidos y sus aliados han expresado su apoyo a la nación Ucraniana en caso de un posible y conflicto, por lo que todos los reflectores ahora están sobre la región.

Antes de hablar sobre los eventos de las ultimas semanas es necesario hacer un recorrido en la historia de la región y con eso podremos comprender las razones de esta gran coyuntura. Tras la disolución de la Unión Soviética muchas de las regiones que la conformaban se constituyeron como nuevos países completamente soberanos, entre ellos Ucrania, por lo que Rusia perdió grandes extensiones de su territorio, recursos naturales y casi un tercio de su población. Lo más importante de todo es que Rusia perdió su “zona de amortiguamiento”, es decir todo un extenso territorio que servía como una barrera natural entre los países Europeos y los territorios más importantes y centrales de la nueva Federación Rusa.

Desde entonces la política exterior rusa se centró en mantener a las exrepúblicas soviéticas bajo la influencia de Moscú para no perder el control de esa “zona de amortiguamiento” utilizando una combinación de medidas comerciales, militares y políticas. En muchos casos los presidentes de países, como por ejemplo Ucrania, solo eran títeres que servían a los intereses rusos. Sin embargo, hubo países que lograron escapar de las garras del oso ruso e inmediatamente solicitaron su incorporación a organizaciones como la Unión Europea (UE) y la OTAN, ya que eso garantizaría su independencia y soberanía teniendo alianzas estratégicas para protegerse de cualquier forma de intervención que pudiera articular Rusia.

Ucrania fue el último país que escapó del control ruso en 2014, cuando una serie de manifestaciones que buscaban la incorporación de la nación a un tratado de libre comercio con la UE, derrocaron al entonces presidente Víktor Yanukóvich. Poco tiempo después se llevaron a cabo elecciones presidenciales en las que fue elegido Petró Poroshenko, un político que tenía como meta de su proyecto de nación lograr la completa integración de la nación ucraniana a la UE y así separarse completamente de la influencia de Moscú. Poroshenko incluso solicitó su membresía en la OTAN ante el temor de una intervención militar rusa, lamentablemente esos temores se hicieron realidad.

La península de Crimea, una región de Ucrania ubicada en el Mar Negro, es de vital importancia para las operaciones comerciales y militares de Rusia, por lo que el presidente ruso Vladimir Putin no dudó en llevar a cabo una invasión para poder tomar el control de esa región tan importante para proteger sus intereses, al poco tiempo la región fue anexada en un referéndum que se ha calificado como ilegitimo. El hecho de que Ucrania busque ser miembro de la OTAN es visto desde la perspectiva rusa como una amenaza, ya que su nación quedaría completamente rodeada por bases estadounidenses y eso es algo que claramente Putin busca evitar a toda costa.

Por lo que nos encontramos ahora en esta nueva crisis dentro de un contexto global en el que el balance del poder global puede modificarse de manera abrupta en cualquier momento, algunos medios han comenzado a denominar a esta nueva etapa de la historia como una “Segunda Guerra Fría”. Ucrania aún busca ser miembro de la OTAN y la UE, por lo que Rusia ha decidido mostrar su fuerza posicionando 100,000 tropas en la frontera amenazando con una posible invasión si sus exigencias no son atendidas, siendo la más importante la garantía de que Ucrania jamás será un miembro de la alianza militar dirigida por Estados Unidos. Por su parte, el gobierno ucraniano buscará formar cualquier alianza estratégica que le pueda ayudar a defenderse. La guerra se ve cada día más como una posibilidad a pesar de que se han hecho esfuerzos importantes para poder apaciguar las tensiones, por lo que ahora todo el mundo tiene su atención en esa pequeña frontera de Europa del Este.

Twitter: @AngeloRuiz96

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