Lo clásico no pasa de moda

Autor: Ameyalli Valentín Sosa
Politóloga- UNAM
Twitter: @AmeValentinS

Algo muy característico en el imaginario mexicano es el uso de frases populares que utilizamos para referirnos a situaciones particulares, eventos específicos o respecto a alguna enseñanza, normalmente son ideas espontaneas y cortas porque así como dice el dicho “al buen entendedor pocas palabras”. Entre esas sentencias populares que coloquialmente utilizamos se encuentra el siguiente: “lo clásico no pasa de moda”, frase que muy seguramente hemos escuchado e inclusive utilizado. Este pequeño dicho, aunque no lo parezca, tiene muchísimo que ver con las Ciencias sociales, con la teoría y filosofía política. Me explico:
Antes que todo habría que comenzar definiendo lo que es un clásico para entender cual es la importancia de su revisión, entender el “porque no pasan de moda”, porque se vuelven contemporáneos a nosotros y nosotras. Para esto recupero el texto De los clásicos políticos del investigador de la UNAM Enrique Suárez Iñiguez, cito: “Un clásico es precisamente aquel que refleja su tiempo y, a la vez, lo trasciende. Un clásico da cuerpo al conjunto de ideas existentes pero a la vez crea, innova, se adelanta. Intuye el futuro y sintetiza el pasado. Su obra se convierte en un pilar en la historia de la humanidad, en un baluarte”.

En este sentido se nos presentan dos dimensiones para entender cuando se habla de los clásicos: el tiempo del clásico y el nuestro. El clásico en su obra aborda y explica un aspecto fundamental de su tiempo, pero va más allá, los temas con los que dialoga influyen y trascienden tiempo y espacio, la amplitud y complejidad de su obra llega hasta nuestros tiempos y realidad.
En la literatura, por ejemplo, uno de los clásicos de la literatura occidental sin duda es la Ilíada, una de las composiciones más importantes del mundo griego escrita por Homero. Esta epopeya donde los grandes héroes se entremezclan y las tragedias de los personajes concluyen con la muerte y los rituales funerarios del gran Héctor, se vuelve contemporáneo y atemporal pues gracias a Homero recordamos la importancia de narrar las historias, de recuperar la historia de los vencidos, de quienes son borrados del mapa y les es arrebatada la palabra.

Otro ejemplo de la importancia del dialogo entre el clásico y nuestro tiempo lo encontramos también en el mundo griego con el poeta Sófocles en su obra Antígona, obra en donde se nos dibuja la historia de la hija del rey Edipo, Antígona, quien vive su tragedia al intentar recuperar el cuerpo de su hermano asesinado para poderle dar la sepultura merecida. La tragedia de Sófocles representada por primera vez en el año 441 a. C. se vuelve vigente cuando en un país como el nuestro tenemos a las madres buscadoras de Sonora, mujeres que buscan en desiertos y fosas los cuerpos de sus desaparecidos y desaparecidas para darles el luto merecido, llorar las muertes que no han podido llorar.

Hablando de la Grecia Antigua como politóloga se vuelve casi una obligación hablar de Platón, el gran teórico político que en sus Diálogos nos habla sobre temas esenciales como la justicia, el amor, poesía, la ética, el arte, el buen gobernante, y en su República traza el modelo ideal de lo que debe ser el Estado (la polis) ideal. El alumno de Sócrates nos da herramientas que dos mil años después nos ayudan a entender realidades contemporáneas, como el mito de la caverna, mito que es indispensable y espectacularmente preciso para entender fenómenos actuales como las fake news y su relación con la posverdad, por ejemplo.

El clásico siempre dialoga con el presente, deja de ser hijo de su tiempo para volverse universal. Homero, Platón y Sófocles dejan de ser griegos y se vuelven autores universales de todos los tiempos y de todos los lugares. La importancia de los clásicos justo radica en este punto, en su capacidad de reflexionarlos en nuestras realidades particulares.

Como última nota y una pequeña advertencia, aún sabiendo de la importancia del estudio de los clásicos hay que tener cuidado de no romantizarlos en extremo y no verlos con mirada crítica, pues leer a un clásico siempre es tarea titánica. Citando de nueva cuenta al doctor Suárez- Iñiguez: “Se requiere saber encontrar las principales tesis que conservan un valor actual o que explicaron un aspecto fundamental de su tiempo. En estos tratados que abarcan una gran variedad de temas es preciso no perderse en la gran cantidad de aspectos abordados ni en aquellos que el viento de la historia se ha llevado”. Mirando siempre con ojos críticos, leer y entender a los clásicos nos ayudan en nuestras realidad presentes en los temas fundamentales que en lo social importan.

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