Juarez-Amlo

Por Rubén Mújica Vélez

No resistí la inquietud de compartir mi experiencia al leer, aun parcialmente, la obra de Ralph Roeder «Juárez y su México» en 2 volúmenes que suman más de mil páginas. Nutridas con información clave para entender nuestra historia nacional y oaxaqueña.

Acertadísimo por Roeder para analizar la trayectoria personal de Juárez el iniciar con el análisis del trío de héroes que lucharon por liberar los mexicanos. Hidalgo, de la independencia política de España y contra la esclavitud; Morelos con un programa socio-económico luminoso y tesis sobre la soberanía popular y Guerrero con la tenacidad por eliminar el yugo español hasta que convencido de la imposibilidad de lograrlo con sus fuerzas pactó con el ambicioso y traidor Iturbide, el final de la lucha por la Independencia.

Juárez es motivo de un puntual análisis desde su pobreza e infancia desvalida y su formación ideológica y política en que destacan la paciencia, su dedicación al Derecho Constitucional y cómo gobernador de Oaxaca la necesidad de contemporizar con el poder religioso local, al medir su influencia entre un pueblo seducido por la fe.

En este aspecto revela Roeder la necesidad del político de ajustarse a circunstancias imposibles de ignorar. Para llegado el momento hacer valer la Soberanía popular. En estos pasajes se revela el talento de Juárez para «hacer historia» pero no llevado por sus convicciones sino por el tiempo histórico que vivía.

Tal como lo percibió Napoleón Bonaparte y lo señaló Carlos Marx. Pero la personalidad de Juárez se revela incluso incomprendida por sus seguidores. La confianza en el triunfo final de los liberales sobre los conservadores que intentaron aplastarlos. Y ante los invasores franceses que soñaron con crear un imperio suyo en México.

Juárez en su meta por consolidar la Democracia en México, tenaz e impasible, llego a decir a sus amigos «De qué está hecho este hombre»?. Impasible ante peligros insalvables, mientras sus colaboradores en pleno pánico revelaban su angustia.

Un pasaje ejemplar cuando intentaron fusilarlos en Guadalajara y Juárez mantuvo la serenidad plena ante los fusiles, hasta que Guillermo Prieto gritó «los valientes no asesinan». Juárez mantuvo la severa compostura y a lo largo de su azarosa vida hizo honor a la frase de W Hegel.

«El gran hombre de una época es el que sabe formular con palabras el anhelo de su época, el que sabe decir a su época lo que ella anhela y sabe realizarlo. Lo que él hace es corazón y esencia de su época, el da realidad a su época»

Esta frase me hace recordar al maestro Arnaldo Córdova que afirmó que México es afortunado por contar con un político como AMLO. A mi juicio AMLO es el hombre de nuestra época. ¿Quién habría sido capaz de orientar a nuestra nación entre tan graves crisis y contra una corrupción que hundía al país? Nadie.

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