Fijando (in)posturas en la UABJO

Las elecciones para la rectoría de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca para este año 2022, serán las más cerradas, politizadas y posiblemente violentas de la vida universitaria. Por un lado, las elecciones para gobernador vienen a generar una efervescencia mayor porque veremos a distintos actores codeándose con distintos partidos, además, la injerencia dentro del financiamiento y acceso a la universidad como botín electoral de partidos políticos. Desde hace un año que se anunciaba una posible reunión para fijar fecha, se abrían distintas acciones de los diferentes grupos, midiendo sus fuerzas. Sin embargo, se postergo y oficialmente en diciembre del 2021 se logró poner fecha para el relevo rectoral.

En esta coyuntura, vienen golpes entre los diferentes grupos y el más cercano, que no deja de ser político (todo es político en la universidad), es contra Eduardo Helmes (el cual andan martirizando y eso conllevará, tal vez, a un posible candidato a rectoría), representante de toda una maquinaria institucional/burocrática dentro de la universidad. Cabe mencionar, no en balde toda su familia vive de la universidad, desde el padre Helmes, hermanxs hasta cuñadxs, todos viviendo de los recursos. Pero no son lxs únicxs, del otro, antagónicos de Helmes y el actual rector, no se quedan atrás, basta con visitar sus redes sociales vemos la vida de lujos y opulencia.

Entonces, no encontramos las “blancas palomitas” de un lado ni en otro, divulgaran los distintos grupos internos políticos de la universidad defender los intereses universitarios, la autonomía (que al final jurídicamente hay claridad, pero el uso público que le dan no), la libre catedra, libertad de expresión, respeto a la vida política, etc. De manera institucional el rector fijando postura ante este hecho, empalmando sus manos hacía un lado del juego electoral (coloquial dicen: ayudando a quien lo puso donde está) y por el otro, unos tantos quedan en silencio, otros más buscando alianzas con otros grupos.

Cada uno fijando sus posturas y la base estudiantil como siempre será carne de cañón, números en la votación electoral y sobre todo la que sufrirá todos los embates que se acercan. Por eso, la insistencia de regresar a clases para que se pueda generar la legitimidad en el proceso electoral de la universidad. Sin ellos, la base estudiantil, las elecciones quedan rebajadas. Basta con ver actualmente, las actividades recientes para defender a Helmes, no hay cuórum, no hay masa (por estrategia lo apresaron en receso académico), a lo mucho se ven cincuenta mucho cien personas en sus actividades de apoyo, si fuera en días de clases, se ocupan los mecanismos de poder administrativos-docentes para obligar a estudiantes asistir a estos actos.

Al final vemos un juego político, lxs menos beneficiadxs serán estudiantes, si somos inocentes e ingenuxs nos dejaremos llevar con los distintos argumentos que darán, ya sea, defendiendo la autonomía, libre catedra o cualquier lema. De nosotrxs queda tener un pensamiento crítico de esta lucha de poderes de distintos grupos, que ocupan a la universidad para intereses, algunxs, particulares. Depende poder desenmascarar, develar los distintos grupos. -lo que es evidente, toda la maquinaria institucional de la rectoría que nos llegará en los siguientes meses porque ahí ya tomaron postura (lo que menos interesa, por ejemplo, apresurar los procesos en Secretaría General, Servicio Social, estudiantes que llevan meses y años esperando sus certificados y títulos)- de nosotrxs depende reclamar, criticar y reflexionar sobre lo que deseamos sea la universidad y eso es una praxis constante entre nuestro hacer/pensar desde abajo.

Arturo Rodríguez

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