Valores e identidades políticas de los jóvenes. El panorama en Chile y América Latina

Por José Ángel Ruíz Cuevas

El lunes 20 de diciembre se celebraron las elecciones más polarizadas en la historia de Chile, los dos contendientes, Gabriel Boric y José Antonio Kast, representaban dos proyectos completamente diferentes dentro del espectro político de izquierda y derecha. El partido Convergencia Social liderado por Boric presentó un proyecto progresista que prioriza la justicia social, mientras que el Partido Republicano, creado en 2019 y liderado por Kast, proponía una continuación del proyecto neoliberal en Chile.

Para el final de la jornada electoral, los resultados dieron la victoria a Boric, exlíder estudiantil y quién será el presidente más joven en la historia de Chile con solo 35 años. Este triunfo fue posible, en gran medida, gracias a las y los jóvenes chilenos quienes conformaron la base electoral de apoyo a Boric y quienes también fueron los protagonistas de una de las movilizaciones sociales más importantes en América Latina de los últimos 5 años.

Si hay alguien a quien se le debe de dar crédito por esta victoria de un proyecto de izquierda, es a las y los jóvenes chilenos. El triunfo electoral de un proyecto que promueve una agenda social-progresista dentro de un país que tuvo gobiernos de derecha en los últimos 15 años, que sufrió una dictadura desde los años 70 y que fue denominado como “el único caso de éxito económico en América Latina”, es producto de toda una serie de cambios dentro de los valores y las identidades políticas de las generaciones más jóvenes de Chile. Las recurrentes exigencias de democratización por parte de estos jóvenes fueron el detonante clave que finalmente dio paso a acontecimientos que cambiarían radicalmente el régimen político chileno.

Aquello que comenzó como una simple campaña de saltarse los torniquetes en el metro de la capital chilena, como forma de manifestarse por el alza a las tarifas del transporte público, fue evolucionando en una protesta masiva a nivel nacional que exigía un cambio de la constitución del país latinoamericano. Tras varias jornadas de protesta y la dura represión por parte del gobierno de Sebastián Piñera, se llevó a cabo un referéndum para consultar a la población sobre la creación de una nueva Carta Magna para el país latinoamericano. 78.2% de los votantes dijeron sí a la creación de una nueva constitución.

Ese momento representó un cambio histórico para Chile porque se hizo realidad la exigencia de modificar la constitución que estuvo vigente desde los tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet. Una constitución que, de acuerdo a los manifestantes, había mantenido un esquema de desigualdad ya que impedía a muchos ciudadanos tener acceso a una seguridad social o servicios básicos como el agua, la educación y un buen transporte.

El triunfo de Boric puede verse como solo uno más en esta tendencia de triunfos electorales por parte de la izquierda que hay actualmente en América Latina, triunfos como el de Castillo en Perú o Fernández en Argentina, por mencionar a los más recientes. Sin embargo, el caso chileno muestra esta particularidad de ser un gran giro histórico en las preferencias electorales en gran medida promovido por un sector particular de la población y es que es digno de analizar este fenómeno, porque puede ser que ahora las elecciones de otros países de la región sean definidos por sus nuevas generaciones de votantes. Otro ejemplo de este cambio en las preferencias electorales de los jóvenes, pero ahora con un viraje a la derecha, se dio en las pasadas elecciones intermedias en Argentina, en las que el nuevo partido “La Libertad Avanza” dirigido por Javier Milei obtuvo sus primeras diputaciones gracias al voto de jóvenes.

En el caso de México, este sector de la población representa un tercio de la lista nominal de electores, por lo que dependiendo de los valores y las ideas políticas de estos jóvenes se pueden definir los resultados de las futuras elecciones que tendrán lugar a nivel local el próximo año y a nivel nacional en las elecciones presidenciales de 2024.

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