*Bielorrusia y México, dos caras de una misma moneda*

Durante la segunda semana de noviembre, el evento internacional más relevante fueron las tensiones fronterizas y la grave crisis migratoria que existe en la frontera entre Bielorrusia y La Unión Europea (UE), específicamente Polonia y Lituania. Miles de migrantes que buscan llegar a un país seguro en el que puedan reconstruir sus vidas están atrapados entre la espada y la pared, abandonados en el bosque durante el invierno, sin comida, sin agua y sin acceso a atención médica, las duras duras condiciones en las que se encuentran ya han cobrado la vida de 21 personas y lamentablemente puede que ese número se incremente conforme bajan las temperaturas en esta época.

Existen dos elementos claves que distinguen a esta crisis migratoria, el primero es el origen de los propios migrantes, la mayoría son provenientes de países como Irak, Siria, El Congo y Afganistán, regularmente los refugiados de estas naciones optan por llegar a la UE  a través de las rutas que cruzan el Mediterráneo, que llevan a países como Grecia, España e Italia, por lo que fue muy extraño para las autoridades europeas ver que el flujo de la migración llegaba ahora por el este de Europa.

Esto nos lleva al segundo punto y es que esta crisis está siendo provocada por una persona, Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia desde el colapso de la Unión Soviética y conocido como el último dictador de Europa. Su régimen ha sido acusado por delitos como el encarcelamiento injusto de activistas y políticos de oposición, fraude electoral y la dura represión a cualquier muestra de descontento contra su régimen. Es por estas razones que la UE ha aplicado sanciones al gobierno dictatorial de Lukashenko y en respuesta, este último comenzó a promover que los migrantes lleguen a Bielorrusa, otorgando visas turísticas y ofreciendo vuelos baratos a la capital a través de la aerolínea controlada por el Estado, para que los migrantes lo usaran como un paso seguro y evitaran la tan protegida, riesgosa y vigilada costa del Mediterráneo.

Básicamente, estos refugiados están siendo usados por un régimen dictatorial como represalia política por las sanciones que la UE le ha impuesto en los últimos meses. Polonia ha cerrado completamente su frontera y ha utilizado a las fuerzas armadas para detener a cualquier migrante que intente cruzar a su territorio, mientras que los guardias fronterizos de Bielorrusia están impidiendo que los migrantes den la vuelta y salgan de la zona fronteriza por lo que ahora esas personas inocentes, que lo único que buscan es tener acceso a una vida mejor, están atrapadas en un conflicto geopolítico y han sido abandonados a su suerte. Algunos especialistas han denominado a esto como una “guerra híbrida” porque se están usando medios no convencionales para ejercer presión política sobre una nación.

Este panorama no es exclusivo de las regiones cercanas a la Unión Europea, lamentablemente el fenómeno migratorio está presente también en Centroamérica. Debido a la posición geográfica de México, nuestro país es un puente migratorio usado por los ciudadanos de El Salvador, Guatemala, Honduras y Haití para llegar a Estados Unidos y lograr cumplir el sueño americano o la promesa de una vida digna en otro país.

Sin embargo, dentro de la opinión pública se ha ido difundiendo un discurso xenófobo con ataques directos a estas personas que cruzan a nuestro país. Durante su trayecto se ven igualmente abandonados a su suerte, con poco o nulo apoyo por parte de las autoridades, o sin que mínimamente se garantice un camino seguro a estas personas mediante una agilización en los trámites que permitan regular su estatus en México. Lamentablemente el 10 de diciembre ocurrió una tragedia en la que murieron 55 migrantes cuando se volcó un camión que los transportaba y mientras no exista una garantía que les permita tener una estancia y un paso tranquilo por nuestro país, ellos se seguirán viendo obligados a tomar estas rutas peligrosas con tal de cumplir su deseo.

No importa la región, sea América Latina, Estados Unidos o Europa del Este, los migrantes, personas que huyen de las difíciles condiciones de violencia y pobreza en sus países de origen, que se ven obligados a abandonar todo lo que conocen para buscar una oportunidad de tener una vida digna, siempre serán vistos y tratados como una carga o un mal indeseado. Se les nulifica cualquier valor que tengan como personas, se les borran todos sus derechos y se les comienza a tratar como un objeto, una herramienta de chantaje político, una herramienta discursiva en la cual se busca un chivo expiatorio para culpar de todos los males de una nación o simplemente  se les enjaula como animales.
Por José Ángel Ruíz Cuevas
Twitter: @AngeloRuiz96

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