El Salvador: «Bukele ya no tendrá excusa para decir que no lo dejan gobernar»

El salvadoreño Malcolm Cartagena, experto en temas electorales, habla con DW sobre la abrumadora victoria del partido presidencial Nuevas Ideas en los comicios legislativos y el poder casi absoluto del presidente Bukele.

Durante las últimas semanas, el presidente Nayib Bukele denunció una y otra vez sin pruebas un presunto fraude en las elecciones, implicando que los demás partidos y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) podrían intentar cambiar el resultado del voto. ¿Por qué lo hizo?

Malcolm Cartagena: No obstante que todas las encuestas colocaban a Nuevas Ideas – el partido del presidente – arriba, él necesitaba garantizar este triunfo, por lo tanto empezó a desprestigiar a todas las instituciones que no controla, entre ellos el TSE. Es imposible hacer fraude electoral en El Salvador, porque no tenemos voto electrónico, sino que votamos en papel. Y al votar en papel, puedo robarme votos de una mesa electoral, pero para hacer fraude, necesito robarme los votos de muchas mesas. Esto es bien difícil de hacer, porque ahí están todos los partidos observando.

El día de las elecciones, el TSE inició un proceso sancionador contre el presidente Bukele, que ese mismo día había hecho un llamado para «conseguir el triunfo que el país necesita». ¿Qué consecuencias tiene esta violación del silencio electoral?

La sanción son multas de mil a cinco mil dólares, aproximadamente.

…un monto que al presidente no le afecta mucho.

Así es.

Según el conteo preliminar, su partido Nuevas Ideas gana la mayoría calificada en la Asamblea, algo inédito en la historia democrática del país. Con la nueva legislatura, el presidente podrá tomar las decisiones políticas que quiera. ¿Tendrá un poder absoluto?

Casi, porque todavía tiene que nombrar a los magistrados de la sala de lo constitucional y al fiscal general en el resto del año. Ahora lleva dos de tres poderes, pero teniendo los votos, obviamente controlaría todo.

Desde el año pasado, una comisión presidida por el vicepresidente estudia la posibilidad de reformar la Constitución. Uno de los temas abordados es la reelección presidencial que la actual Constitución prohibe. ¿Podría Bukele buscar su reelección?

Sí y no. Si se siguen los caminos legales, no podría, porque para reformar la Constitución, se exige que una legislatura apruebe la reforma y otra legislatura la ratifique. Ese es el proceso de reforma constitucional legal, pero el camino expedito sería llamar a una Asamblea Constituyente para crear una nueva Constitución. Nuestra Constitución no tiene en sus artículos un procedimiento para llamar a una constituyente, si esto se hiciera, sería algo que nunca se había hecho. Y de acuerdo a la Constitución actual, las únicas cosas que no se pueden reformar son las referentes precisamente a la reelección y al sistema de gobierno. El único camino que tiene Bukele para perpetuarse es crear una nueva Constitución. Y, por caminos legales, no se puede.

¿Qué significa el nivel de poder que tendrá Bukele para el país?

Ya vimos posturas autoritarias del presidente en varios momentos, por ejemplo en la toma militar de la asamblea el 9 de febrero del año pasado. El futuro se pinta bastante oscuro, porque no creo que ahora, con aún más poder, se modere. Los ataques a la prensa serán todavía peores, no van a rendir cuentas de nada, y probablemente van a crear leyes para justificar este tipo de comportamiento.

Joe Biden, el presidente de EE.UU., ha dejado claro que quiere retomar la lucha contra la corrupción y por el fortalecimiento del Estado de derecho en Centroamérica. Esto podría chocar bastante con las aspiraciones de Bukele…

Lo mismo se ha visto desde hace años, por ejemplo, con Nicaragua, y no ha habido una acción más concreta. No cifraría mis esperanzas en EE.UU., creo que somos nosotros los salvadoreños los que debemos resolver nuestros problemas. EE.UU. no es la reserva moral de este mundo. Creo que mientras el gobierno de EE.UU. no de pasos claros – por ejemplo, la suspensión de la ayuda financiera – no se va a notar el cambio de política.

Entonces, ¿en qué cifraría su esperanza?

En una cosa: en que ahora el presidente ya no tendrá excusa para decir que no lo dejan gobernar. Tiene absolutamente todo para gobernar. Entonces cifro mi esperanza en la misma gente. Ahora, ante la ausencia de excusas, cuando veamos que la corrupción sigue aumentando y los problemas de los salvadoreños no se resuelven, creo que ahí la gente va a abrir los ojos nuevamente.

¿Quiere decir que los partidos tradiciones – ARENA y el FMLN – van a resurgir nuevamente?

Con nuestro sistema electoral, difícilmente van a desaparecer, pero creo que mientras estos partidos no den señas reales de renovación – no solo de sus figuras, sino también de su forma de funcionamiento, de su ideario, de qué es lo que ofrecen – van a seguir relegados a la irrelevancia.

dw.com

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