La plataforma

Si enfrentar al COVID es el equivalente de una guerra, ¿cómo interpretar el desastroso inicio de la plataforma para registrar a los adultos mayores dispuestos a ser vacunados?

Si enfrentar al COVID es el equivalente de una guerra, ¿cómo interpretar el desastroso inicio de la plataforma para registrar a los adultos mayores dispuestos a ser vacunados?

Nadie anticipaba la debacle cuando, durante la mañanera del 2 de febrero, el Zar de la Pandemia, Hugo López-Gatell, se pavoneaba con el anuncio por todos esperado: “se abre el registro de personas adultas mayores”. Fue llamativo que en dos ocasiones marcara el territorio que considera suyo y solo suyo. “No se deje[n] confundir [con] otras plataformas”; la única, la auténtica, la original es la del “gobierno federal”. Lo hacía porque algunos estados se habían atrevido a crear sus propias plataformas. Otro funcionario prometió “un registro muy ágil” y Olga Sánchez Cordero, titular de Gobernación, presumió que “vamos avanzando y vamos avanzando muy bien”.

Estaban presumiendo de eficientes cuando apareció la periodista aguafiestas. Sara Pablo, de Grupo Fórmula, les informó que la plataforma no funcionaba. Se había caído. López-Gatell inició entonces un maratón de excusas y peticiones de paciencia. “Si ahorita circunstancialmente se saturó […] no se angustie, inténtenlo de nuevo y regístrese lo más pronto posible”. Nada dijo ese día del absurdo aviso puesto en la página: tendría horario de oficina porque funcionaría de 8:00 am a 12:00 pm.

López-Gatell mantuvo ese optimismo tan suyo. En la conferencia vespertina comenzó lanzando un piropo a las personas adultas mayores. “Les debemos -dijo- todo nuestro amor y nuestro respeto porque ellas y ellos nos han cuidado toda nuestra vida, ahora nos corresponde cuidarlas”. Luego se justificó. “Se suscitó una sobredemanda, lo cual nos da muchísimo gusto, esto habla de la claridad que tiene el pueblo de México sobre la importancia de vacunarse”.

Tranquilizó a los impacientes: “Ningún problema, no pasa nada. Recomendamos esperar, no se desespere, si hoy no lo logró hacer, espérese uno o dos días”. Se inventó, entonces, una metáfora poco afortunada: “Es como un teléfono, si uno llama y hay otra llamada en curso pues uno va a oír pi-pi-pi, que está ocupado”. Temeroso de que lo abandonaran por la competencia, lanzó, otra vez, el recordatorio de que “la única plataforma” que servía para vacunarse era la suya. Arrojó después un pronóstico digno de una Antología de la excusa. “Se va a ir estabilizando, lo más probable es que no haya una fecha específica, sino que cada vez sea más eficiente en los muy próximos días”.

Si al tercer día funcionó mejor la plataforma que abrieron las 24 horas, ¿se justifica una crítica tan acerva a la plataforma y al funcionario que la controla? Creo que sí porque debemos acostumbrarnos a la rendición de cuentas y antes de la plataforma ha habido una retahíla de pronósticos errados, instrucciones confusas, contradicción y ocurrencias. También ha sido evidente la exclusión de otros actores públicos y privados para asegurarse, la 4T, un control total del proceso.

Y en el centro de todo ha estado López-Gatell con su arrogancia. Desde que empezó el sainete de la plataforma jamás ha pedido una disculpa a los millones de personas que dedicaron horas al fútil esfuerzo por registrarse. Tampoco ofreció una explicación lógica de las razones tras el fallo, identificó a los responsables o suspendió el registro en tanto arreglaban el portal. Solo instruía que insistiéramos sin comprender que con cada intento fallido aumentaba la desazón y la incertidumbre causada por una epidemia sin control.

Quienes conocen bien a López-Gatell me dicen que es un profesional competente atrapado entre su lealtad a un presidente con ocurrencias, la escasez de recursos causada por la austeridad republicana y la sobre exposición mediática. Lo justifican diciendo que ha intercedido ante el presidente y logrado la adopción de algunas medidas acertadas. Reconocen, sin embargo, que debió haber renunciado hace tiempo.

Deseo que la vacunación sea todo un éxito, pero a la luz de los precedentes tengo serias dudas. Espero con intranquilidad la famosa llamada de los Servidores de la Nación (personajes merecedores de una columna) mientras sigo viendo cada día al doctor López-Gatell y sus imitaciones de Charles Chaplin en la película El gran dictador (1940). En suma, el principal enemigo de la 4T está resultando ser, la 4T.

Por: Sergio Aguayo
@sergioaguayo

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