Dos recientes casos en Colombia han generado atención por la creatividad y peculiaridad de los nombres registrados. Los hechos también han motivado debates sobre la normativa de la Registraduría y su aplicación.
En Cereté, Córdoba, una recién nacida fue inscrita como «Chat Yipiti Bastidas Guerra», en aparente referencia a los chatbots, como ChatGPT. El nombre se oficializó el 15 de agosto en la Registraduría local.
Usuarios en redes sociales calificaron la elección como “creativa y reflejo de nuestra era digital”. Sin embargo, expertos en psicología infantil advirtieron que la menor podría enfrentar situaciones de acoso debido a su nombre.
La Registraduría Nacional aclaró que el nombre fue aceptado porque no violaba la dignidad del menor. Al mismo tiempo, recordó que ha rechazado casos como «Satanás» o «Miperro». Según los registros oficiales, «Chat Yipiti» sería la única persona inscrita con esta variante en Colombia.
En otro caso, en Chigorodó, Antioquia, un bebé fue inscrito como «Luis Bensonbun Berrido Martínez». Se trató de un homenaje al cantante estadounidense Benson Boone, aunque con un error ortográfico que se volvió viral.
La sobrina del padre compartió el documento en redes, lo que desató memes y comentarios sobre la adaptación del nombre. Algunos usuarios bromearon: “De Boone a ‘Bun’ (panecillo): la colombianización de los nombres” o “¿Y si le decimos ‘Bun’ de cariño?”. Hasta ahora, el artista no ha comentado sobre el homenaje.
En la última década, Colombia ha registrado cerca de 11,000 nombres considerados inusuales. Entre ellos se incluyen ejemplos como «Maicol Yordan» o «Yesid Timberlake».
La ley permite que la Registraduría rechace nombres que atenten contra la dignidad del menor, sean ofensivos, resulten ridículos o generen confusión administrativa. Un vocero del organismo recomendó a los padres “reflexionar sobre las posibles consecuencias sociales” antes de escoger nombres fuera de lo común.
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