En el valle y cañón del río Cocóspera, Sonora, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron una aldea prehispánica denominada La Ciénega, vinculada a la Tradición Trincheras y fechada entre los años 800 y 1200. El hallazgo se realizó durante las obras del libramiento ferroviario Ímuris-Nogales, y revela un asentamiento más antiguo que el centro rector Cerro de Trincheras, ocupado entre 1200 y 1500.
Las excavaciones han permitido identificar alrededor de 60 casas de planta oval y rectangular, semisubterráneas, además de áreas funerarias con más de 100 inhumaciones y cremaciones. Los entierros muestran prácticas como la modificación craneal y el uso de ornamentos de concha, algunos con evidencias de contacto con grupos hohokam, lo que sugiere una dinámica de intercambio cultural en la región.
El arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez explicó que las viviendas conformaban vecindades familiares y que el sitio funcionó como un espacio fronterizo de circulación de recursos. Además, se localizaron dos asentamientos menores asociados a la Tradición Trincheras: Ojo de Agua y La Curva, donde se halló cerámica de distintas épocas y evidencias de actividades agrícolas.
Como parte del mismo proyecto se registraron dos sitios con petrograbados: Petroglifos del Babasac, con seis paneles de figuras geométricas y antropomorfas en más de 200 metros de extensión, y Huellas del Oso, una pequeña covacha con representaciones de pisadas de dicho mamífero. Estos vestigios, aunque sin fechamiento absoluto, se vinculan por sus características a la Tradición Trincheras y podrían datar entre los años 800 y 1400.
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