Cerca de 600 millones de niños vivirán en zonas con recursos extremadamente limitados de agua en 2040, según UNICEF

Cerca de 600 millones de niños vivirán en zonas con recursos extremadamente limitados de agua en 2040, según UNICEF

In mid-August 2015 in Myanmar, fourth-grade students from Hnen Ser Kyin Middle School wash their hands at a community water point in the village of Hnen Ser Kyin, Magway Region. A water, sanitation and hygiene (WASH) programme set up by UNICEF and the Department of Rural Development (part of the Ministry of Livestock Fisheries and Rural Development) promotes good hygiene and sanitation practices in the village. In 2015, 663 million worldwide still do not have access to improved drinking water sources although the global target for safe drinking water was met in 2010 – well ahead of the Millennium Development Goal (MDG) to reduce by half the proportion of the population without safe drinking water and basic sanitation by 2015. Over 90 per cent of the world’s population now has access to improved sources of drinking water. However, 2.4 billion still lack improved sanitation facilities and 946 million still practise open defecation. Access to safe water and sanitation is a human right, and water and sanitation are fundamental to human development and well-being, as well as critical to achieving other development objectives. The world has made significant progress in water and sanitation but challenges persist, and much remains to be done to ensure that everyone is reached. Inequalities in access to drinking water and sanitation exist, including between rural and urban areas and the rich and the poor, and also include the gender burden of water collection; and the persistent exclusion of the poor from water and sanitation services. As of 2012, the latest year for which data are available, 86 per cent of people in Myanmar had access to an improved source of drinking water. When disaggregated by locale, the number falls to 81 per cent for persons living in rural areas but rises to 95 per cent for urban dwellers. Some 77 per cent of people countrywide have access to improved sanitation facilities. In rural areas, only 74 per cent do, 84 per cent in urban ones.

Los niños más pobres serán los más afectados a medida que el cambio climático empeora la crisis actual del agua

Alrededor de 600 millones de niños –o 1 de cada 4 niños en todo el mundo– vivirán en 2040 en zonas con recursos extremadamente limitados de agua, según un informe de UNICEF publicado el Día Mundial del Agua.

El informe, Sed de futuro: el agua y la infancia en un clima cambiante, analiza las amenazas a las vidas y el bienestar de los niños a causa del agotamiento de las fuentes de agua y las distintas formas en que el cambio climático intensificará estos riesgos en los próximos años.

“El agua es elemental; sin ella, nada puede crecer. Sin embargo, millones de niños carecen de acceso al agua potable en todo el mundo, lo que pone en peligro sus vidas, menoscaba su salud y compromete su futuro. Esta crisis será cada vez mayor si no realizamos acciones colectivas ahora mismo”, dijo el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake.

Según el informe, 36 países están haciendo frente en la actualidad a un nivel extremo de estrés por falta de agua, que se produce cuando la demanda de agua excede de lejos el abastecimiento renovable disponible. Unas temperaturas más cálidas, el aumento en los niveles del mar, una frecuencia cada mayor de inundaciones y sequías, y el derretimiento de hielo, afectan de manera conjunta la calidad y disponibilidad del agua, así como de los sistemas de saneamiento.

El aumento de la población, el incremento en el consumo de agua y una mayor demanda de agua –debido sobre todo a la industrialización y la urbanización– están mermando los recursos hídricos en todo el mundo. Los conflictos en muchas partes del mundo amenazan también el acceso de los niños al agua potable.

Todos estos factores obligan a los niños a utilizar agua insalubre, que les expone a enfermedades potencialmente letales como el cólera y la diarrea. Muchos niños en zonas afectadas por la sequía pasan numerosas horas al día para obtener agua, menoscabando su posibilidad de ir a la escuela. Las niñas son especialmente vulnerables a cualquier tipo de ataque cuando buscan agua.

Los niños más pobres y más vulnerables serán los que sufran las peores repercusiones de un aumento en el estrés por falta de agua, según indica el informe, ya que millones de ellos viven actualmente en zonas con escaso acceso al agua potable y el saneamiento.

El informe también señala que:
• Hasta 663 millones de personas carecen de acceso en todo el mundo a fuentes adecuadas de agua y 946 millones de personas practican la defecación al aire libre;
• Más de 800 niños menores de cinco años mueren todos los días debido a la diarrea, una enfermedad relacionada con el agua, el saneamiento y la higiene deficientes;
• A escala mundial, las mujeres y las niñas pasan 200 millones de horas tratando de obtener agua todos los días.

Las consecuencias del cambio climático sobre las fuentes de agua no son inevitables, según UNICEF. El informe concluye con una serie de recomendaciones que pueden contribuir a limitar las consecuencias del cambio climático sobre las vidas de los niños. Entre estas medidas cabe destacar:
• Los gobiernos tienen que planificar los cambios en el suministro y la demanda de agua en los próximos años; esto significa, sobre todo, otorgar prioridad a los niños más vulnerables en el acceso al agua potable por encima de otras necesidades hídricas, para maximizar los resultados sociales y de salud.

• Los riesgos que presenta el clima deberían integrarse en todas las políticas y servicios relacionados con el agua y el saneamiento, y las inversiones deben centrarse en las poblaciones de alto riesgo.

• Las empresas tienen que trabajar con las comunidades para evitar la contaminación y el agotamiento de los recursos hídricos seguros.

• Las propias comunidades pueden explorar la manera de diversificar las fuentes de agua y aumentar su capacidad de almacenar agua de forma segura.

“En un clima cambiante, debemos cambiar la manera en que trabajamos para llegar a los más vulnerables. Una de las maneras más efectivas en que podemos hacerlo es garantizando su acceso al agua potable”, dijo Lake.

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