Preocupante la intención de adoptar una ley de seguridad interior en México: ONU-DH

Preocupante la intención de adoptar una ley de seguridad interior en México: ONU-DH

(01 de marzo de 2017).- La Oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) expresó su preocupación por la intención de adoptar una ley de seguridad interior en el país.

En una reunión con la sociedad civil y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Jan Jarab, Representante de ONU-DH en México, indicó que este proyecto de ley va en contra de la necesidad de salir del paradigma militar, de reconstruir las corporaciones policiacas y de adoptar otro modelo de seguridad para la República Mexicana.

El proyecto de ley pretende legalizar la presencia de las fuerzas armadas en las tareas de seguridad pública, en otros temas, lo cual fue rechazado por ONU-DH, la CNDH y otras organizaciones de la sociedad civil.

La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos llamó a una discusión mucho más abierta y amplia con la participación no sólo de los políticos sino también de la sociedad civil y no sólo sobre el rol de las fuerzas armadas en la seguridad, sino sobre el modelo de seguridad que los mexicanos necesitan y merecen.

“Los ciudadanos mexicanos y también los migrantes presentes en México, tienen el derecho a estar seguros y demandan con toda legitimidad a las autoridades disminuir los índices de criminalidad, sobre todo los crímenes en contra de la persona humana”, expuso Jarab.

“El respeto a los derechos humanos, a la dignidad humana, y el buen funcionamiento del Estado de Derecho va de la mano con la seguridad ciudadana. Y cuando las autoridades cometen grandes violaciones de derechos humanos utilizando la seguridad como excusa, están contribuyendo a la desaparición de las reglas de conducta civilizada también entre particulares, impulsando un círculo vicioso, un espiral de violencia cada vez más brutal. No se establece o fortalece el Estado de Derecho con graves violaciones a los derechos humanos”, agregó.

Recordó que la situación de seguridad en el país sigue siendo peor de lo que fue en finales de 2006, cuando el entonces Presidente Felipe Calderón decidió atacarse a estos problemas utilizando a las fuerzas armadas. Los estudios recién publicados, dijo, muestran que hubo un incremento dramático del índice de homicidios y esto, a pesar de que en 2004, se había registrado el nivel más bajo de homicidios en la historia reciente de México.

“La evidencia empírica de los últimos 10 años en México muestra claramente que los vectores de derechos humanos y de la seguridad apuntan en la misma dirección, no son antagónicos. Lamentablemente, la evidencia es negativa: muestra que aceptar las graves violaciones de los derechos humanos como “daños colaterales” en una respuesta militarizada al desafío del crimen (principalmente del narcotráfico) no trajo más seguridad”, afirmó Jan Jarab.

Al reiterar que ONU-DH no tiene ninguna orientación ideológica en contra de las fuerzas armadas.

“Sin embargo, queremos ver los militares en los roles que les son idóneos – y el combate al crimen no lo es. Como dije el mes pasado en la audiencia en el Senado, ya en 2008, la entonces Alta Comisionada de las Naciones Unidas, Louise Arbour, reconoció los retos que enfrenta México en tema de la seguridad, enfrentando la delincuencia fuertemente armada, pero añadió: ‘Sin embargo, utilizar a los militares continúa siendo problemático, pues es fundamentalmente inapropiado -en cuanto a la capacitación, la filosofía, el equipamiento y las perspectivas (…)’. Y como mencioné antes, la evidencia empírica de los últimos 10 años lo confirma”, comentó Jarab.

Cabe mencionar que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, recomendó el año pasado, luego de su visita a México de 2015, promover un enfoque de seguridad ciudadana mucho más amplio, lo cual supone una transición hacia otro modelo.

Por lo tanto, la Oficina del Alto Comisionado llamó a una discusión mucho más abierta y amplia con la participación no sólo de los políticos sino también de la sociedad civil y no sólo sobre el rol de las fuerzas armadas en la seguridad, sino sobre el modelo de seguridad que los mexicanos necesitan y merecen.

Con información de ONU-DH

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