La otra cara de la corrupción; se va en sobornos 14% del ingreso familiar

La otra cara de la corrupción; se va en sobornos 14% del ingreso familiar

Se estima que ocho de cada diez mexicanos han realizado actos deshonestos, como dar mordidas, fingir una discapacidad o copiar en el examen, y hasta delitos, como robarse la luz

La corrupción se ha vuelto tan cotidiana para los ciudadanos que forma ya un juego de complicidades, y aunque no hay manera de documentar el número exacto de cuántos incurren en estas prácticas, se estima que ocho de cada diez mexicanos son corruptos.

También que se trata de un problema de percepción, porque el mismo acto que para unos es un delito, para otros es una muestra de audacia, astucia o ingenio del mexicano.

Los mil y un rostros de este comportamiento, reflejados en la frase “el que no transa, no avanza”, impiden combatir su práctica cotidiana.

La corrupción de todos los días se hace presente cuando se da dinero para evitar multas o agilizar trámites; se roba la luz; se copia en los exámenes; se presentan justificantes falsos en el trabajo, se usa el WiFi ajeno o se da mordida para pasar la verificación.

La Encuesta Nacional de Corrupción y Cultura de la Legalidad arrojó que la gente opina que comprar exámenes en la escuela (87.4%), alterar básculas en los mercados (86.5%), poner un diablito (86%), fingir una discapacidad para pedir limosna (84.7%), vender un automóvil sin mencionar sus fallas (83.4%), presentar justificantes falsos en el trabajo (79.1%), usar sin autorización la red inalámbrica del vecino (73.6%) o incluso pedir a otras personas que digan que no se encuentran cuando lo buscan (69%), por mencionar algunos, son actos de corrupción.

Los mexicanos, sin embargo, nos vemos a nosotros mismos como honestos, según este mismo sondeo hecho por la UNAM. Por eso somos tolerantes con las conductas que al mismo tiempo consideramos deshonestas, inapropiadas o corruptas.

De acuerdo con el estudio Anatomía de la corrupción de Transparencia Mexicana, 14% de los ingresos familiares en el país se destinan a sobornos, sea para acelerar trámites o para librar sanciones. Y la población con los más bajos ingresos, de hasta un salario mínimo, dedica 33% al pago de la corrupción.

La gran mayoría de las personas que aceptaron haber cometido un soborno, por ejemplo, aducen que éste les fue solicitado; ellos no ofrecen dinero a cambio de favores o privilegios que les facilitaron la vida”, apunta la encuesta de la UNAM.

¿VÍCTIMAS?

La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2015 del INEGI revela que la percepción del mexicano promedio es que el ciudadano es la víctima de la corrupción, y que sus familiares y hasta sus vecinos son inmunes a tales prácticas.

Perciben en estas acciones un delito o una ilegalidad: malas acciones del gobierno y/o malos gobiernos; mentiras, deshonestidad y descontento si son cometidas por servidores públicos.

Por ejemplo, en el contacto con autoridades de seguridad pública se experimentaron un millón 741 mil 946 casos de corrupción; trámites vehiculares 785 mil 594 y con
el Ministerio Público, 256 mil 789.

También al realizar trámites en el INE, sacar carta de antecedentes no penales o la cartilla militar, los casos ascendieron a 252 mil 422; en pagos de tenencia, 214 mil 262 y trámites de Educación Pública, 209 mil 142.

Un estudio realizado por la organización Opciona apunta que sólo 28% de encuestados considera que el problema de la corrupción está en la sociedad.

No tomamos en cuenta que la corrupción tiene dos partes: alguien que se corrompe, como serían los funcionarios, y alguien que intenta corromper al otro, que le da un beneficio, le hace un pago indebido, algún tipo de corrupción, y no lo vemos”, señaló Janet de Luna, directora de investigación aplicada de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

Según Max Kaiser, del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), en la definición de corrupción entran los valores de cada ciudadano, aunque no debería ser así.

La corrupción no es un tema de buenos y malos, de personas honestas y deshonestas; es un tema de incentivos. Es decir, la corrupción es un tema de oportunidades”, enfatizó.

Se han hecho diversas mediciones que muestran que la corrupción afecta la cotidianidad de las personas.

¿QUÉ ES LA CORRUPCIÓN?

La Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción la define como la utilización del poder público en beneficio privado, y en el esfuerzo de aterrizarlo al contexto mexicano, Max Kaiser, dice que así nacieron las reformas que dan paso al Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

La mordida es la forma más famosa, común, de referirnos a la corrupción. Es la forma coloquial a lo que llamamos soborno, cohecho. Pero hay que explicarle al ciudadano que, sea servidor público o ciudadano, se trata de manipular lo que es de todos en beneficio privado”.

Janet de Luna la define como “el abuso de una posición de poder, sea pública o privada, para obtener un beneficio indebido a costa del bien colectivo. No sólo es el funcionario público, es cualquier beneficio indebido, incluso entre particulares”.

LA CORRUPCIÓN SOMOS TODOS

Para la mayoría de los mexicanos, la corrupción de los políticos tiene un impacto mayor que la corrupción que se vive en el trato diario.
Además, salvo excepciones, las encuestas muestran que los mexicanos piensan que ofrecer una mordida para pasar la verificación, poner un diablito para pagar menos luz o que el jefe coloque a un familiar en el trabajo es sinónimo de audacia, ingenio o simplemente “justicia social”.
El más reciente informe de Transparencia Internacional ubica a México en el lugar 123 de 176 naciones evaluadas.
Entre los 35 países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupó el último lugar.
Obtuvo un puntaje de 30, donde 100 significa la menor corrupción. En 2015, el país se ubicó en la posición 95 de 168.

Ciudadanos siguen echándole la culpa a los funcionarios

La mordida, el diablito, el diezmo y otras palabras semejantes se han incorporado al lenguaje cotidiano de los mexicanos para referirse a actos de corrupción, los que van desde el “dile que no estoy” hasta las exorbitantes cifras de dinero robado por gobernadores sin escrúpulos.

Un ejercicio hecho por Excélsior entre ciudadanos comunes constató que la percepción sobre qué es la corrupción es muy variable, pues mientras los encuestados mayores de 40 años indicaron, por ejemplo, que robarse la luz no es un delito, o meterse en la fila para tramitar algún documento no es un abuso, los adultos jóvenes señalaron que estas acciones sí deben considerarse corrupción; 70% admitió haber practicado alguna de estas conductas en su vida cotidiana.

La mayoría coincide que la corrupción sigue siendo un problema de los funcionarios públicos.

Para Angélica, la corrupción es “cuando el gobierno no es capaz de proporcionarte los servicios justos, necesarios y de buena calidad, a los que eres acreedor porque pagas impuestos; entonces, colgarse de la luz o evitar pagar impuestos resulta un acto de justicia ante un gobierno incompetente”, sentenció.

Aunque Manuel, de 25 años, considera que los ejemplos anteriores son corrupción, admite haber incurrido alguna vez en ellos; pero culpa a las autoridades.

“Le he pagado a policías para que me dejen ir, pero, en mi defensa, me detuvieron sin causa”, explicó.

—Si lo hiciera otra persona, ¿debería ser castigada?

—Mientras la autoridad actúe burlando su propia ley para intentar culparte, yo creo que está bien; si la autoridad cumple la ley y tú la violas, sí sería reprobable; yo nunca lo he hecho en mi vida.

— ¿Cuál fue el motivo por el que incurriste en el acto que consideras como corrupción?

—Tenía prisa de sacar mi pasaporte, porque no me di cuenta que ya estaba vencido y mi viaje salía una semana después, contestó uno de los encuestados que prefirió no dar su nombre.

Según el Barómetro Global de la Corrupción de Transparencia Mexicana, son las autoridades de justicia las que más reciben sobornos (61%). Le siguen el sistema judicial (55%); licencias de construcción (31%); registros y permisos (27%), y servicios educativos (17%), entre otros.

Otro tipo de ilegalidad mencionado en encuestas como acto de corrupción es la compra de piratería. Ocho de cada diez mexicanos han comprado o descargado un producto pirata; 91% conoce a alguien que la compra, y 54% recomendaría a otra persona comprarla.

con información de Excelsior

About the author

Mario Martínez
Reportero Multimedia. Lic, en Periodismo y Comunicación Colectiva,

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