Implican a vicario en caso de violación

Implican a vicario en caso de violación

A la una de la mañana del Viernes Santo, el catequista Lenin López cerró las puertas de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Los últimos visitantes del templo partían tras recorrer los altares del interior de la máxima sede de la Iglesia en Oaxaca.

El vicario general en funciones en ese 25 de marzo de 2016, Carlos Franco Pérez, pidió a Lenin y al otro joven ayudante que se quedaran a dormir porque al amanecer tendrían que hacer los preparativos del viacrucis.

Lenin y el otro chico, también catequista, aceptaron. Mientras caminaban al área residencial, ubicada dentro de la Catedral, el vicario les ofreció vino.

“Nosotros no estábamos pensando qué es lo que iba a llegar a ocurrir, por lo mismo que estábamos dentro de una institución, dentro de un templo sagrado”, cuenta el joven de 20 años de edad.

Al decir nosotros, se refiere al otro ayudante de la Iglesia que también estuvo esa madrugada de Viernes Santo y cuya identidad se protege porque es menor de edad.

Mientras bebían, el vicario comenzó a tocar a su compañero, relata Lenin, quien cuestionó por ello al sacerdote. En ese momento, el menor de edad estaba mareado y se fue a acostar. “Se veía mal por los efectos de lo que nos había dado de tomar. Él tuvo que pasar ya a acostarse, y yo igual, yo ya me estaba sintiendo muy mal”.

Ya en el cuarto, Lenin asegura que recibieron la visita del vicario.

“Entonces, para mí no se me hizo bien. Y yo le decía que para qué quería entrar. Y ya era más que obvio que quería entrar, pasar a, tal vez, hacer algo con mi compañero. Pero yo no se lo permití. Entonces fue que forcejeamos y me golpeó la cabeza. Y tras este forcejeo, perdí un poco la noción. Yo ya no sabía bien, ya no controlaba bien mis movimientos, pero yo me seguía defendiendo para que no me hiciera daño. Entonces, para esto él siguió jalándome y él quería entrar a fuerzas a la habitación hasta que perdí el conocimiento”.

Lenin despertó con varios golpes y contusiones dentro de su cuerpo.

“Por la forma en que yo amanecí, y la forma en cómo yo me sentí y cómo fueron las cosas una noche anterior, yo estoy seguro que el sacerdote me violó. Y aparte de eso me golpeó. No sé cuáles sean sus motivos por el cual tal vez me haya golpeado fuertemente, pero terminé muy lesionado, con una costilla rota, varias contusiones en la cabeza y en otras partes de mi cuerpo, al igual que inflamaciones en ciertas zonas”.

Con su testimonio y una serie de constancias médicas que confirmaban la agresión sexual, el catequista reportó lo sucedido al Arzobispo de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, superior directo de Carlos Franco Pérez.

Tras no obtener su apoyo, presentó una denuncia formal en la Fiscalía General de Oaxaca, la cual determinó que había elementos para detener al vicario, lo cual se consumó el pasado 15 de julio. Sin embargo, tres días después el sacerdote fue dejado en libertad.

Mientras continúa el proceso judicial, Franco Pérez emitió una declaración pública en la que negó la violación y aseguró que había encontrado a los catequistas “haciendo cochinadas” la madrugada del Viernes Santo. Cuando estaba siendo encarado al respecto por Lenin y otras colaboradoras de la Iglesia, el vicario abandonó la conferencia de prensa a la que había convocado él mismo.

El joven catequista, además de explicar su denuncia, asegura mantener la fe en la Iglesia en la que ha colaborado desde su niñez.

Cuando se le pregunta qué le diría a la gente que no creerá que un vicario haya abusado sexualmente de un par de jóvenes en pleno Viernes Santo y justo en la Catedral, Lenin responde:

“Yo lo que le podría decir a las personas es que va a doler a lo mejor al principio, porque nosotros, como fieles, tenemos una forma de ver distinta a los sacerdotes porque ellos son nuestros pastores. Pero en la actualidad se está dando mucho esto, y, de hecho, varios casos están saliendo a la luz.

“Pero no todas las personas ni todos los sacerdotes son así. Nosotros como fieles, como católicos, debemos tener en cuenta que tanto hay personas buenas dentro de la Iglesia como malas. Pero que esto no debe afectar a nuestra fe, porque nosotros la fe la debemos tener en Jesucristo, y no en un sacerdote, ni en una persona, ni en un obispo”, dijo.

Diego Osorno
Agencia Reforma
julio 2016

About the author

Mario Martínez
Reportero Multimedia. Lic, en Periodismo y Comunicación Colectiva,

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