¿El regreso de Caro Quintero?

¿El regreso de Caro Quintero?

Un racimo sangriento de cuerpos humanos con las manos atadas y heridas de bala en el cuerpo, algunos sin camisa, otros sin calzado, apareció tirado a un lado de la carretera Caborca-Sonoyta, a siete kilómetros de la cabecera municipal.

Por: Héctor de Mauleón

Un racimo sangriento de cuerpos humanos con las manos atadas y heridas de bala en el cuerpo, algunos sin camisa, otros sin calzado, apareció tirado a un lado de la carretera Caborca-Sonoyta, a siete kilómetros de la cabecera municipal.

La noche del viernes 19 de junio, un convoy de unas 15 camionetas irrumpió en la zona rural de Caborca. Las tripulantes, encapuchados y fuertemente armados, quemaron algunos autos y asesinaron a una persona. Horas más tarde, reforzado por diez camionetas más, el convoy ingresó de lleno en Caborca. Según testigos, las camionetas llevaban una X marcada con cinta en las portezuelas.

Al entrar en la ciudad, el comando se dividió. Una parte atacó a granadazos domicilios del centro; otra deambuló por colonias del norte e ingresó en una casa en la que un trabajador de la Universidad fue asesinado por error. La acción duró cerca de cuatro horas.

La Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz y Seguridad informó que desde la noche del viernes había ordenado el desplazamiento a Caborca “de las diferentes corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno en la región”. Esa noche, sin embargo, ninguna autoridad asomó siquiera la nariz.

Hace un mes se reportó el hallazgo, en el puente de El Mechudo, de dos hieleras con restos humanos. A un lado del hallazgo, la consabida manta:

Somos la gente de Caro Quintero. Esta plaza nos pertenecía y ahora todos aquellos productores, comerciantes, mineros de la región, tendrán que pagar la plaza. Aquí estamos para limpiar. Somos La Barredora (…) Todos juntos somos el Cártel de Caborca y por lo pronto seguiremos en sus campos y sus casas…”.
El narcotraficante Rafael Caro Quintero, uno de los capos más poderosos de los años 80, fue liberado en completo sigilo una madrugada de 2013, luego de permanecer 28 años en prisión por el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena.

Caro Quintero se esfumó a partir de entonces. Aunque se las ingenió para hacerle saber al mundo que estaba retirado del negocio, la DEA aseguró que aquello era falso, “porque es lo único que sabe hacer”.

En 2018 la Policía Federal creyó hallar la pista que llevaría a sus agentes a la captura de uno de los jefes del Cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada. Durante la investigación, los agentes detectaron en Culiacán un movimiento importante de camionetas blindadas.

El personaje al que el convoy escoltaba, parecía circular con total apoyo de policías estatales y municipales. Una filtración lo puso en alerta. Cuando los federales iban por él, el personaje se hizo humo. Por los objetos abandonados en la casa comprendieron que se trataba de Rafael Caro Quintero, y que se había paseado impunemente en Culiacán con la venia de “El Mayo” Zambada y los hijos del “Chapo”.

Las autoridades federales creen que aquella amistad terminó. Que Caro Quintero efectivamente está intentando recobrar un territorio que le perteneció en los años 80, y que ha entrado en pugna tanto con los hijos del “Chapo” como con el grupo que opera para ellos en aquella región de Sonora: Los Salazar.

Acerca de control

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*