¿De qué hablamos cuando decimos autonomía? Algunas notas sobre la universidad

¿De qué hablamos cuando decimos autonomía? Algunas notas sobre la universidad

En estos momentos, la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) se encuentra en una coyuntura política de cambio de rector. Las fuerzas internas se mueven haciendo política como solo ell@s saben hacer. Con principios de la vieja escuela, esas prácticas que tanto se derrochan del priismo caciquil y el modelo presidencial de mandato, que ahora son una herencia.

También, la UABJO ha servido como trampolín político, muchos ejemplos se han denotado de rectores, eso les lleva a crear alianzas, pactar y sobre todo vender sus intereses personales a cuestiones políticas partidistas. Se construye una historia que es un tanto difusa, un tanto oscura, pero a la vez clara, la historia en sí no es una construcción de buen@s contra mal@s, sino es claroscura.

Cada rector, asume intereses personales, pero a su vez de grupo, bajo una construcción hegemónica. Much@s de ell@s glorifican su propia presencia y su mandato, pero a veces no es así. Diría Pareto (1916) “la historia es un cementerio de aristocracias” y podemos agregar “de élites” , para el caso de la universidad más importante de Oaxaca, sigue siendo así. Cabe señalar, que en todo momento la relación entre política universitaria y política partidista está unificada, sin mencionar ejemplos, hemos visto a personajes que ocupan cargos universitarios codearse en todo momento con la élite política partidista, ya sea PRI, PRD, PAN y en los últimos años MORENA. Un tanto por la propia labor que asigna el puesto y otro por encontrar un hueco de oportunidad en la esfera política del estado. Entonces, de qué hablamos cuando decimos autonomía.

En los días recientes, ha salido mucho la palabra “autonomía”, que para entender es una cuestión administrativa, jurídica, autoridad y política de gobierno. De acuerdo con la Ley Orgánica (1988) , señala que la UABJO es “descentralizada del servicio educativo del Estado, dotada de personalidad jurídica y plena autonomía” y continúa en el artículo dos “en virtud de la autonomía, el Estado respetará a la institución y a su comunidad en el cumplimiento de sus fines y funciones definitorias en los términos de la ley”. El artículo dos es importante, ahí reside la autonomía (en términos de la ley sin salir de ella, no se ocupa otro concepto de la palabra, porque hay muchas teorías e interpretaciones de autonomía, para este caso nos situamos lo que marca la norma, ni pedagógico ni individual, sino jurídico) y el respeto que debe tener la relación entre el Estado y la institución, pero qué es el Estado , es el órgano de gobierno que rige la vida política, administrativa y jurídica de Oaxaca.

En el artículo tres se escribe que “la Universidad sustentada en la garantía constitucional de la autonomía, a través de sus órganos de gobierno tendrá las facultades y deberes siguientes: I. Autolegislar en el plano reglamentario en todas sus instancias. II. Autogobernar democráticamente conforme derecho. III. Autodeterminar las características de su estructura académica y administrativa”.

Ambos artículos dos y tres, comprende la no intervención del Estado hacia la vida pública de la universidad, sin embargo, ¿eso realmente sucede? ¿es la primera vez? ¿Cuándo fue la última? ¿Entonces de qué hablamos cuando decimos autonomía? En nuestro contexto cercano, se ha dicho sobre reuniones, sobre imposiciones ¿será esto posible?, pactos, etc. Todo esto se da en todos los ámbitos de la vida universitaria, no por eso han existido una infinidad de candidatos a curules de diputados, senadores y presidentes municipales. Además, la estrecha relación constante de los partidos en la universidad.

A nivel nacional ha venido un avance del partido reciente MORENA, para la totalización y homogenización del partido en todos los niveles de gobierno, senadores, diputados, etc. Este despliegue estatal busca ser “totalizador” y en esa totalización se encuentra inserta en la vida pública. La universidad es el mayor ejemplo de esa lucha, que no solamente se reduce a ello, sino rescata intereses de élite universitario. Hoy nos enfrentamos a un escenario que se acerca al antagonismo electoral del 2021 y 2022 el cambio de gobierno, por eso sobresalen nombres como Robles Montoya, Martínez Neri, Jara Cruz, Delgado Carrillo, Sosa Villavicencio, Murat Casab y un sinfín de nombres, de distintos colores y sabores que tienen o han tenido relaciones con la universidad. Sería hasta iluso pensar, que ninguna élite universitaria en estos momentos no tenga vínculo con ellos.

¿Pero eso qué tiene que ver con la elección a rector? ¿qué tiene que ver con la autonomía? Lo que se logra vislumbrar son las alianzas de las élites para afianzar a sus candidatos a rectoría, con ello lleva a sus prácticas, mediciones de fuerzas y consolidación de grupos internos. Todo esto con ayuda de presupuestos y presiones políticas externas, estas cúpulas, familias, para mi caso “élites” buscan mecanismo de defensa y antagonismo.

La autonomía ¿en dónde queda?, como todas las elecciones lo que menos se piensa en ello, hoy se puede ver ese despliegue de aparato de propaganda “posiblemente ideológica”, de estos bloques. Entonces, la autonomía se puede ver de manera instrumental, un instrumento para un fin y posiblemente como un medio discursivo que consolida la hegemonía de poder y dominación de una élite, que por lógica se encuentra con alguna alianza de alguien externo.

Sobre la imposición, es preciso mencionar que legalmente no se podría llevar, este encuentro de un grupo interno de la universidad con actores de la vida política de Oaxaca, es uno de tantas reuniones que tienen los demás grupos, entre ellos las élites que se encuentran con la dominación y el poder. El aparato burocrático universitario, sirve como un aparato discursivo que en todo momento se encuentra generando una perpetuidad oligárquica y aristocrática que ya lleva años en la vida de gobierno y política de la universidad.

La autonomía, parece ser garante de legalidad, pero en la práctica llega ser amorfa, lo que se requiere en estos momentos, para las élites, es consolidar sus grupos, por ello: comunicados, cartas públicas, conferencias de prensas, despliegues periodísticos a favor o en contra de alguien, etc. Si la autonomía es un buen discurso, podría ser una buena bandera política para afianzar y consolidar algunas cosas. Si fuese lo contrario, l@s directores de las unidades académicas tendrían la misma posición, sin embargo, la realidad nos indica que no es así, pocos se atreven a formar parte de las anteriores estrategias políticas.

Por lo mientras, se estará observando ese despliegue discursivo de cada grupo y élite por afianzar su posición para lo que le llaman “rectoría”, estarán agarrando más banderas, más conceptos, más discursivos. Queda la tarea de ser crítico de las circunstancias que estamos viviendo, la tarea fundamental es develar el poder y la dominación de ese despliegue, cambiarlo es el reto.

Isaías Arturo Rodríguez Cruz

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